A menudo me preguntan…
… en
mi condición de catalán y aragonés consorte, ciudadano de Zaragoza y
desarrollando mi actividad en Lleida: -“Que c-pip os está pasando a los
catalanes?”
Debo decir que la catarsis posterior al 11-S, me pilló por
sorpresa. A mí alrededor se habían convertido al independentismo los más
insospechados. Así que me resultaba difícil dar una explicación.
Ha pasado un año largo y sólo sé responder contando la historia
de esa pareja formada por José María y Catalina.
Llevaban varios años casados, con hijos, trabajando
los dos duramente y siguiendo la tradición (Catalina se ocupaba de la
intendencia doméstica y José María de las Finanzas).
Un sábado por la tarde, JM volvió de cazar, o del golf, o de copas con los amigos (qué más da) y
cuando llegó a casa, C venía con un precioso cabello de peluquería. A JM le
pareció mal tal dispendio y montó en cólera. Se acostaron sin hablarse
pero C no podía pegar ojo. Le parecía que el reparto de las cargas y
responsabilidades, trabajar y llevar la casa, la educación de los hijos,…
no guardaba el equilibrio que había deseado, pero que además, ese reparto
fuera visto por JM como algo natural le humillaba crónicamente. También sentía
como una falta de respeto tener que dar explicaciones de cualquier gasto y
máxime cuando su contribución a las finanzas domésticas fue durante años
superior a la de JM.
Por la mañana durante el desayuno, C le miró a los ojos y le
dijo: - “JM, me quiero divorciar”
A JM se le dibujó una sonrisa sarcástica y le contestó:
-“Quien más te tendrá como a una reina como yo” (Pueden sintonizar todas
las mañanas, por ejemplo a Carlos Herrera relatando la “Pasión de catalanes” o
describiendo los jocosos twits de sus machos –digo muchos-escuchantes).
Llegó la hora del almuerzo y mientras JM esperaba a mesa
puesta, C le repitió: -“Que me quiero divorciar!”
JM pensó que el mosqueo de C ya duraba demasiado.
Todos esos seminarios de desarrollo de la mujer, esas amigas separadas,… le
estaban comiendo el tarro. (Tv3, La Vanguardia, la inmersión
lingüística,..) así que le espetó algo así como que los amigos le
harían el hueco, que en el club de Tenis nadie jugaría con ella y hasta que del
banco de la iglesia se le apartarían los feligreses ( Europa, el Euro, la
Otan, el espacio Schengen, hasta la ONU….) El corazón y la razón de C llevaban
años debatiéndose pero respiró hondo y repitió, sí , pero es que me quiero
divorciar!
Mejor era dejar la conversación para otro rato, de
alguna manera se le tendría que pasar la “algarabía”!
Así que por la mañana, con toda la calma posible JM proponía
racionalidad. Mira, en Zamunda no hay ley de divorcio y además para nosotros el
matrimonio siempre fue un vínculo sagrado… (la Constitución , el Marco de
Convivencia, la Soberanía Nacional,…) Pero dale con C! Ya, pero es que me
quiero Divorciar!
A JM empezaban a hinchársele las venas. Haría falta algo más
contundente para hacerle entrar en razón. Le recordó quien tenía las
firmas en los bancos, a nombre de quien estaban los depósitos y los fondos y lo
malo que sería para todos pero especialmente para ella, meterse en pleitos que
podrían durar años (Les suena? la caja
de la seguridad social, de las pensiones, quien paga a los farmacéuticos, a los
autónomos, sois mierda para Moody’s! …)
Joder! C, con la mirada como ida vuelve al sonsonete; Ya,
ya veremos, pero que me quiero divorciar!
Parece que va llegando la hora de las Hostialidades, perdón,
de las hostilidades así que JM amenaza con el articulo 29 ( o el 155) y con que
al final se le irá la mano (o los tanques) y es entonces cuando a C se le pasan
todas las dudas y le escribe con letras grandes: QUE ME QUIERO DIVORCIAR!!!
(ya ven, cada vez
que JM –Aznar en este caso- sale a escena aumenta
el número de los independentistas)
A todos nos parece evidente que la de JM no era la mejor
manera de salvar su matrimonio.
No hay aproximación posible a la resolución de un conflicto
si una de las partes se cree en superioridad moral e intelectual e
interpreta la decisión la otra parte como capricho o enajenación
transitoria.
JM y C deberían sentarse y preguntarse si quizás alguna vez
se quisieron, si alguna vez creyeron en el proyecto común, qué y cuando puso en
marcha los sentimientos de desafección, si creen posible encontrar las
fuerzas para reconstruir la relación y qué deberían hacer para ello.
Pero si JM en un ataque de cordura entrara en ese
discurso, sería posible sentar a Catalina viendo su estado de
obstinación/incertidumbre?
La Consulta es necesaria en este momento porque sólo ella
nos aclarará si lo de C es un cabreo o una Decisión. Lamentablemente sólo si el
corazón no está “partío” por la mitad y existe una voluntad
clara (y clara es clara) en uno u otro sentido podrían iniciarse conversaciones
fructuosas. Si el resultado del voto no es determinante, aun con la
correcta aproximación de JM, la posición de C permanecerá en un mareo
permanente. Lamentable pero cierto
Vistas las cosas, la consulta muy posiblemente (cualquier
pronóstico serio con alta participación da un empate) no resuelva el problema,
pero es la única forma de que JM le diga a C. Respeto tus decisiones.
Respeto tu situación de incomodidad interna. Y cuando nos sentemos será
para trabajar honestamente por la reconstrucción.
Mientras únicamente se hable de las desgracias que le
caerían tras el divorcio, de los corsés que le impiden alcanzarlo o de
amenazas, sólo veremos crecer el número de votantes de Esquerra.
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