viernes, 27 de diciembre de 2013

El complot de las eléctricas y el riesgo de la matemáticas

La patronal de la Eléctricas ha retado al Gobierno a que demuestre que manipularon la subhasta pactando precios. No lo hará. No porque a pesar de la intervención masiva de comunicaciones no sean capaces de encontrar los correos, los whatsaps o las llamadas entre los directivos o los tapados que actuaron en su nombre, sino porque muy probablemente, estas comunucaciones nunca existieron.

Nos hallamos ante un fenómeno que aunque quizás no sea nuevo,  sí ha alcanzado en esta era de la información  un poder multiplicador cuyos efectos se han demostrado ya debastadores.
Me refiero a la interpretación y adaptación a las reglas matemáticas asociadas a las legislaciones y las reglamentaciones.

De la misma forma que Red Bull es capaz de diseñar un prototipo de F1 sustancialmente mejor que los demás interprentando al límite las normas de la FIA, la lectura que los bancarios, primero americanos y después europeos, hicieran de los planes de bonificación y de incentivos nos llevaron al  desastre hipotecario que ha puesto el mundo patas arriba. Los sistemas de bonificación impulsaban a los actores (como resortes sobre su codicia) para que obtuviera  resultados a corto. Los sistemas de bonificación no tuvieron en cuenta los resultados a largo plazo ni la estabilidad del negocio. Así nos llevaron al Crash los que eran considerados (y retribuidos) como cracks en las instituciones financieras para las que trabajaban.

No hizo falta el contubernio de las Compañías en la subhasta anulada por que en la misma formula estaban las claves de lo que se debía hacer en un corto plazo previo a la subhasta para distorsionarla.

Resulta politicamente incorrecto echarle la culpa a las matemáticas, pero sí resulta evidente que en este mundo globalizado donde las operaciones se realizan a velocidades de vertigo (se dice que un mismo barril de crudo es negociado más de 20.000 veces desde su extracción a su refino) las desviaciones se alejan del eje de forma alucinante.

La cuestión es que una pequeña operación de retención de oferta  que la formula nos dice que afectará ligeramente al alza , si es repetida por una parte importante de los operadores y multiplicada por las rápidas operaciones de mercado convierte la ligera subida en el 11% que ha puesto a todos colorados (O ni siquiera se han puesto colorados?)

La pregunta del millón es pues, debemos avanzar hacia formulaciones más complejas que tengan en cuenta el máximo numero de variables o por el contrario debemos volver a lo más simple, desregulando en el caso del sector eléctrico?

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